Esto no es un vídeo de Facebook, pero sí mi 2014.

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Esto no es un vídeo de Facebook, pero sí mi 2014.

24
Dic,2014

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Desde hace un par, me he tomado la licencia de poder publicar en este miblog un resumen de mi año. Y tranquilos, no hace falta que leaís más si no queréis. Lo hago por mi, por echar la vista atrás y recordar todo lo que me ha traído hasta aquí. Lo bueno y lo malo. Porque a veces se me olvida. No le presto a mi vida demasiada atención a veces.

Si seguís leyendo, gracias. Si no, seguimos leyéndonos normalmente durante este 2015. Al menos de momento.

Cuando Raquel Córcoles, Moderna de Pueblo, me dijo en abril que ese día era el primero de mi nueva vida, no me lo creí. Es más, salí de aquella Casa del Libro llorando, porque había subido la marea hasta mi castillo de arena, y se me había deshecho una torre. Problemas del primer mundo pienso ahora.

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En realidad tenía razón.

Enero comenzó así y prácticamente es lo único que se mantiene en mi vida desde entonces. Si al hacer balance dijera que este año ha sido malo, estaría mintiendo, porque quizás ha sido de los mejores de mi vida. Y eso que he tenido que salir del hoyo más veces de las que he llorado de alegría, pero qué queréis que os diga… ahora agradezco todas esas piedras en el camino, porque han hecho de Sara, una misma Sara, pero más fuerte, quizás entrando de lleno en la vida adulta.

Y en base a todo esto, me he puesto deberes para 2015. Y este año de verdad. Ya, ya sé que lo digo todos los años, pero este estoy convencida de que el cambio se demuestra andando. No creáis que es algo que he decidido hace mucho, que va. Lo decidí ayer. Iba caminando por la calle Fuencarral, sin auriculares (y qué maravilla), y escuché sin querer la conversación de la pareja que venía detrás. No sé cómo era ella, ni como era él, no me atreví a darme la vuelta. Pero las palabras de él traspasaron mi piel y ahora pululan por mí, dando golpes, con ganas de salir y ser. Ella se iba quejando de que no era feliz, que no conocía a demasiada gente en Madrid y que la rutina le ahogaba más que el temido fin de mes. Él, lejos de compadecerla le dijo:

– ¿Qué haces al salir del trabajo?
– A veces voy al gimnasio.
– Pero, ¿qué haces por ti? Estás hablando de empezar un curso de noséqué que te va a ser vir para el trabajo. Que te va a hacer un poco más feliz en el trabajo, es decir, focalizas tu felicidad en el trabajo. El grave error que las personas cometemos a veces. El trabajo nos dignifica pero no nos hace felices. Sal, baila, antes bailabas, conoce gente en otros ámbitos, estudia por hobby, y sonríe por todo.

No hace falta que os diga qué otra mujer se sintió identificada, ¿no?

Y es que es cierto, me gusta mi trabajo, ya lo he dicho alguna que otra vez en los últimos días, pero he focalizado mi vida únicamente en ello. No vivimos tiempos fáciles y me he centrado en mejorar y mejorar solamente para no perder mi sueldo. Es cierto que mis esfuerzos no me disgustan y me dan satisfacción, pero el vacío que me invade cuando llegan las 7 de la tarde no compensan las 8 horas de trabajo.

Puede que la culpa de todo eso, no voy a esforzarme en decir que yo antes no era así porque no lo sé, mi yo trabajador no tiene tanto bagaje laboral, la tenga la inestabilidad laboral de este año. Comencé trabajando en elarmariodelatele.com de dónde me echaron en abril. Sí, no tengo miedo a decir que me echaron; los dos meses siguientes fueron el sinsabor más grande que he sentido en toda mi vida. Todo me salía mal. Focalizaba mis pensamientos en que no tenía trabajo, en que buscaba y no encontraba y eso me hizo entrar en un bucle del que era difícil de salir en el resto de facetas de mi vida. Me apunté al gym y me volví una vigoréxica de libro. Hasta que un día, no sé muy bien cómo me cambió el chip, decidí dejar Madrid, volver a casa, volver a encontrarme y empezar de cero. Y funcionó, encontré trabajo, en una agencia pequeña en la que duré 15 días, porque me engañaron. Yo no puedo trabajar sin contrato, sin condiciones fijas y sin intención de formalizar ninguna relación. Así que  lo dejé, no sin alguna lágrima entre medias, ya que, una vez que volvía a encuazar mis pensamientos, me rompieron los esquemas, y os imagináis la caída… Pero en pocos días se alinearon los planetas, comencé a creer en las casualidades y que si Blanca, que si Jorge, que si Carlos… y ahora aquí estoy en el mastodóntico de Grupo Prisa, convertida en una Padawan de la Comunicación y del Marketing Online, en el sentido más amplio de la palabra. Gracias Jordi Finazzi, y sobre todo Eva Velasco y Carlos Velarde por la oportunidad.

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Y ahora estoy en ello, en hacer una lista de lo que me gustaría conseguir con el nuevo año, y a lo largo de mi vida, para conseguir ser un poco más feliz cada día, y sobre todo no agobiarme en un vaso de agua. Porque estoy segura de que los cambios empiezan por cambiar el concepto que tenemos de nosotros mismos. Ni somos tan malos, ni el resto tan buenos. Ni al revés. Y yo soy mucho de eso, de mirar a mi alrededor y solo ver agua. No fijarme en que solo en unos metros también hay tierra firme, que en apenas dos brazadas se puede alcanzar.

Será que he madurado, yo que sé. Tampoco me preocupa, no sé si los pensamientos se deben a que me estoy haciendo mayor, o simplemente a que me he levantado con el día cruzado, pero sea como fuere. La sensación me gusta. Me gusta valorar tanto las cosas buenas que tengo y que hago, que son muchas, y las malas, que son más. Y poder rectificar. Como con las relaciones humanas.

Estoy con quién quiero estar. No amorosamente hablando, de eso ya hablaremos más adelante. Confío rápido en la gente, y eso me gusta. Puede que por ello tenga el corazón lleno de cicatrices, pero es un corazón grande y bonito, que limpio de vez en cuando. Pero siempre quiero más. Nunca me había parado en pensar en eso de ‘Te voy a querer siempre, pero no todo el tiempo.’ Para mí siempre era todoeltiempo. Sin diferencias. Y a lo largo de este año me he dado cuenta de que notodoeltiempo es lo que significa siempre. Porque es más sincero, más básico y más primario. Que 2014 me haya enseñado a relativizar es de las cosas que más agradezco, por eso de no acabar loca perdida. Y si no soy yo la primera de mis amigas que se entera de algo, no hacer un drama. Que si no llama después de haber llamado yo 73 veces, respirar y valorar. Si no merece la pena, no descolgar cuando llame, pero si sí, intentar razonar para que ambas partes nos sintamos bien. Gracias por haber estado todos a una. 

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También he tenido que  entender que mi hermano se ha hecho mayor, igual que yo le exigía a mis padres que lo vieran en mí. Pasamos por ese momento en qué nos peleamos por todo. Constantemente. Nos maldecíamos, y solo nos quedaba romper cosas la una del otro. Fue una época terrible, y es doloroso salir de ahí. Supongo que cualquiera que tenga hermanos empatizará. Porque soy la hermana mayor, y porque leches, porque lo necesitamos, conseguimos que pasaran los meses y que las distancias se hicieran cada vez más pequeñas. Él dejó pasar los últimos vestigios de su adolescencia y yo dejé de ahogarle, de cuestionarle y de tratarle como un niño. Lo prometo. Empezamos a descubrirnos.

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Y del amor… creo que del amor no he aprendido nada. No sé muy bien que resultado saca mi amor de todo 2014. He pasado por tantas etapas, tantas cosas sentidas, y tantos quebraderos de cabeza, que en realidad no sé que quiero, aunque sí que sé lo que no quiero. Me he dado cuenta de que no se puede decir no cuando realmente es sí, que no hay que quitarse las ganas cuando de verdad se tienen y que sool hay que enamorarse de quien te anteponga a sí mismo.

 

La vida es esta y tenemos que escribirla tal y como queremos vivirla y que cada segundo que pasa puede ser un arma que se dispare contra nosotros mismos si un día no nos planteamos tomar decisiones. 

Gracias por leerme, por estar al otro lado, y por seguir estando. Felices vacaciones, feliz 2015, y nos vemos en algún concierto. 

Millones de besos.

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(te quiero, abuelo)

2 Comments so far:

  1. Elena dice:

    Pues espero q el 2015 siga en esta línea pero con menos caídas y más risas! Feliz Navidad Saritisima! Besos de tu rubia de EAT

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