Mentirse a uno mismo es fácil, lo jodido es creerse.

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Mentirse a uno mismo es fácil, lo jodido es creerse.

26
Ene,2016

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Como dice mi madre, tengo tres vicios. El primero, por encima de todos, LAS HAMBURGUESAS; el segundo, LOS CONCIERTOS; y el tercero LA ROPA. De los dos primeros estoy muy, pero que muy orgullosa, del tercero lo estaba, porque al final lo que llevas puesto dice mucho de ti. Pero los años, que no llueva, los terremotos, los contenedores de reciclaje piratas y el medio ambiente en general, me ha hecho marcarme como propósito de 2016 gastar menos dinero en ropa y/o complementos, porque menos fast-clothes es una minitortura laboral menos y un minidaño menos al medio ambiente. 

Así que en mi afán por cumplir mi primer propósito de 2016, este fin de semana he estado organizando mi armario para poder reciclar ropa, reutilizarla e incluso recordar que tenía muchas cosas más antes del ‘notengonadaqueponerme’. Y entonces llegamos a los pantalones, los vaqueros exactamente, porque si tengo 10 pantalones, 5 son negros y 5 vaqueros. Literalmente. Empecé organizando los vaqueros y no sé porque razón al colocarlos me iba fijando en la talla de los susodichos. No es que me preocupe la talla, que a veces sí para que me voy a engañar, si no porque me dí cuenta de que tengo un pantalón de cada talla, que van desde la 34 hasta la 40, y lo curioso es que todos me valen. Algo falla. 

Sobre todo me llamo la atención dos vaqueros, uno de Zara y otro de Pull and Bear, relativamente nuevos (tendrán un año), porque uno me parecía normal (suponía que una 38) y otro demasiado pequeño (34-36). Os podéis imaginar cual fue mi sorpresa. Los pantalones de Zara son una 36 y los del Pull and Bear una 38. 

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Y es que la teoría de la Conspiración me corroe por dentro. Porque al poner un pantalón encima del otro me tuve que rendir a la evidencia. Soy demasiado gorda (vieja) para Pull and Bear, pero lo suficientemente delgada (joven y sana) para empezar a comprar en Zara. Y no sé si aplaudir o repudiar a Amancio Ortega: a partir de los 25 ya no tienes cuerpo para comprarte una 38 a 20 euros en Pull and Bear así que pásate a la 36 de Zara a 40 euros que te sienta mejor, y al final es lo mismo. Pero aunque el modelo de negocio sea la pescadilla que se muerde la cola y la rehostia a la vez desde el punto de vista de los números, no sé como puede ser de ‘bueno’ desde el punto de vista ético. 

¿Es normal que con una talla que oscila entre la 36-38-40, según el mes, el día o la tienda, pueda sentirme bien en una tienda con mi celulitis y todo, y mal en la tienda de al lado al no conseguir cerrar ni siquiera una 38? 

Por eso me uno al . Una campaña 10 que nos enseña en las propias prendas que las mujeres no somos una talla, aunque la sociedad se proponga recordárnoslo a cada paso.

“Todas las mujeres son reales; todas las mujeres son bellas” #Eresmásquetutalla

 

 

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