¡feliz cumpleaños!

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¡feliz cumpleaños!

13
Abr,2015

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Hoy es mi cumpleaños. No sé cómo aún no tenéis una alarma en el teléfono si mi cumpleaños siempre cae en las mismas fechas… JA. Y como cada año, en 2015, tengo que volver a contar con los dedos de las manos cuantos años cumplo. Porque desde que cumplí los 23, cada 13 de abril tengo que aprender cuantos años hago para cuando me pregunte el resto. Como si no tuviera suficiente con aprenderme el DNI de mis padres, mi número de teléfono, la contraseña del PC del trabajo que cambia cada mes, el código postal del piso de Madrid, la talla correcta de mi sujetador, cuánto tengo que pagar este mes IVA, el alquiler, el día que me tiene que bajar la regla, los cumpleaños de todos mis amigos y las calorías diarias recomendadas para mantener la lorza a raya.

Pero este año es diferente, porque hago 27. Que, como ya sabemos todos, empiezan a ser los ‘casi-treinta’. ¡CASI 30! Y lo digo desde ya para ir haciéndome a la idea, y que el cambio de cifra no me llegue de sorpresa y con lloros, dentro de 3 años. La segunda juventud, o la primera madurez. 

Y es que, la teoría de los 1.461 días, dice que voy a entrar en los mejores 4 años de mi vida. Y aunque María diga que es mentira, yo me lo quiero creer. Porque soy de esa corriente filosófica negativa, de lo que puede salir mal saldrá mal, del vaso medio vacío y de que las borracheras que nos cogemos ahora nos las recordará nuestro hígado a los 30. Necesito un golpe de suerte y entrar con buen pie en los 27. Sobre todo, para dejar de pensar que se gasta munición cuando se cumplen años, y que no es un año más, si no, uno menos. Se nos gastan los años, y no hacemos nada para que la declaración de la renta nos salga a devolver. 

Aparento menos años de los que tengo, y se debe sobre todo a que, en el cómputo global, he gastado menos años de los que he vivido. Lo bueno, es que aún los puedo gastar a mis anchas. Y si tiro de calculadora, con todas las cosas que he hecho y sobre todo, todas las que me quedan por hacer, el resultado son mis 17 años. Los 27 deben ser los nuevos 17. Así que, ¿cómo no me va a seguir emocionando el día de mi cumpleaños?

Dicen, y digo dicen porque yo no estoy de acuerdo, que cada año que pasa nos hace menos ilusión celebrar el día de nuestro cumpleaños. Un día más dicen. Un día menos digo yo, así que habrá que celebrarlo. Todavía recuerdo las fiestas de mis cumpleaños, primero con mi familia y después con mis amigos. Mojando gusanitos en Cocacola y dejándo mi habitación patas arriba. Apagar las velas en la tarta de limón hecha por mamá, porque es la única que me gustaba. Los regalos, las mariposas en el estómago cuando sonaba el teléfono o el telefonillo de casa. 

Hoy será lo mismo, pero de otra manera. Será lunes, estaré sola en una ciudad que no es la mía, llegaré de trabajar, correré una hora y después me daré una ducha. Me pondré el pijama que mejor me sienta y me echaré colonia, de esa cara, regalo de mis padres. Encontraré una vela de cantidad random en ese piso en el que vivo y que odio, la clavaré en un bizcochito de Milka, pediré un deseo y me iré a dormir. Y seré feliz, os lo juro. ¿Qué importa que no haya nadie que aplauda? 

¿Por qué no va a ser importante celebrar mi cumpleaños si a mí, a mí, me hace ilusión? Si mis padres me van a llamar 72 veces cantándome el ‘Cumpleaños feliz’ y me van a mandar una foto de mis perros disfrazados de 27. Voy a llevar alimentos calóricos al trabajo y me lo van a agradecer, y yo me voy a poner roja; mis amigas me van a mandar fotos, vídeos y notas de audio con sus regalos envueltos y esperándome en la vuelta a casa y en la celebración del fin de semana; voy a recibir esas fotos que mandé imprimir para renovar mis 26 por mis 27. Seré la abrazaparedes oficial del reino, porque mi iPhone estará muerto todo el tiempo y el Whatsapp repleto emoticonos divertidos y absurdos al mismo tiempo. Sobre todo absurdos, no nos engañemos. Facebook más azul y rojo que nunca, con notificaciones de amigos y conocidos. O desconocidos. Personas con las que apenas cruzo una palabra durante todo el año, pero que me desean toda la felicidad y toda la salud del mundo mundial, y me dejan fotos y vídeos llenos de confeti que se me mete en los ojos y se me enreda en el pelo. Pero, ¿y qué? ¡Es mi cumpleaños! No consigo una explicación racional cuando os quitáis vuestra fecha de nacimiento de las redes sociales, o bien tenéis 106 años, o simplemente hacéis block a vuestro muro para que solo vosotros lo podáis ver, ¿qué tenéis que ocultar? ¿qué sois unos aburridos? ¿hay algo mejor que el amor ajeno el día de tu cumpleaños?

A lo mejor es que bonito cumplir años.
Por eso de la felicidad.

Pero si van acompañados de cumplir cosas.
Por eso de la enhorabuena.

Que lo mismo es nacer el 13 de abril que 27 de noviembre. Pero es 13 de abril, día de mi cumpleaños, así que felicitadme, QUE ME MUERO DEL GUSTO. 

Salud. 

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