El perrito faldero.

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El perrito faldero.

14
Abr,2015

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Nunca me ha gustado esa expresión, la verdad. Pobres perros, joer, ellos no tienen la culpa de ser emocionalmente dependientes de nosotros. Y entienden que el amor incondicional es eso. Pobres irracionales, que viven en una gran mentira. Y pienso todo esto, esta noche, con mis 27 recién cumplidos. En mi fiesta de cumpleaños. Estoy sentada en un sitio privilegiado de las mejores mesas que tiene Ojalá, y estoy viendo cómo una de mis mejores amigas juega al ‘perrito faldero‘ con uno de ‘sus chicos‘. Y lo digo entre comillas, porque de su boca sale: Qué va no le tengo en cuenta. Y sus ojos dicen: Cásate conmigo.

Os podéis hacer una idea de la situación.  Ella revoloteando por el bar, ‘pasando de él’, hasta que acaba sentada a su lado, buscando su mirada y hablando de cualquier soplapollez mendigando un poquito de atención. “¡Cómo somos las tías!” me dice otra de mis amigas. Porque nuestro consejo, como podéis imaginar, es que si de verdad ‘no le gusta’ que no se le note tanto que se le caen las bragas cada vez que le ve. Ay, las inseguridades y las corazas… porque en realidad creo que este chico sí que está interesado en mi amiga, aunque ella aún no lo sepa. 

El problema es la falta de entendimiento, y la cobardía de él, que al no entenderla como le gustaría, se queda en la retaguardia como si fuera a pelear con un Lannister. Pues bien, me he tomado la licencia de detallar 13 situaciones (sí, inevitablemente tenían que ser 13) que si vivís, chicos, demuestran que una tía está interesada en vosotros: 

1. Sonríe.

Todo el tiempo. No se ríe. Sonríe. Aunque el mundo estalle en confeti a su alrededor. Aunque te acabe de contar que su mundo estalla en confeti a su alrededor y que no puede más, le gusta confiar en ti. Si sonríe y confía en ti, algo de ti la pone contenta

2. Se acerca a ti.

Si vais caminando, si no la escuchas en un bar, si se tira sobre la mesa en que estáis sentados uno enfrente del otro. Si se acerca a ti, quiere estar cerca de ti. PREMIO. 

3. Pronuncia tu nombre. 

Todos somos capaces de hablar con alguien sin tener que pronunciar su nombre. Sea el nombre del DNI, el mote que te han puesto tus amigos, o el mote que te han puesto tus compañeros de trabajo. TU NOMBRE. Y se le llena la boca al decirlo. Lo repite varias veces para enfatizar las frases, para que te des cuenta de que está hablando contigo. CONTIGO. O la besas o, como dice mi madre, te va a gastar el nombre. 

4. Juega con su pelo.

A no ser que seas yo, que soy la persona en el mundo que más se toca el pelo y que menos se da cuenta, entonces está coqueteando contigo. Yo a veces también lo hago, y se me nota mil. 

5. Es su cumple y quiere que estés. 

Hay dos clases de mujeres, las que no les gusta cumplir años, y a las que sí. En cualquiera de los dos casos ambas querrán pasar el tiempo de fiesta de su cumple con sus amigas, riendo bailando y bebiendo, o bien para llorar por el año más o por celebrar que han cumplido uno más. Es importante para ella, y quiere que estés. Quiere verte el día de su cumpleaños. Que la veas más vieja o  tan joven como nuca más la volverás a ver. Si rechazas su invitación a pasar un rato de su cumple con ella, para, no tendrás nada más que hacer.  

6. ¿Móvil? ¿Eso qué es?

La nomofobia es la única enfermedad mental que tiene diagnosticada, y cuando está contigo, apenas coge el móvil dos veces, o bien lo hace para enseñarte algo o para haceros un selfie. UNA FOTO JUNTOS. ¿Tengo que explicar eso? Si solo se preocupa por el teléfono cuando se queda sola, su nomofobia eres tú. 

7. Siempre inicia la conversación empezando por ti. 

¿Qué tal tú día? ¿Cómo lo pasate el otro día en X sitio? ¿Qué tal tu sobrina? No nada en el mundo que nos suba más la autoestima que nos escuchen con interés, así que si robamos tiempo a nuestra conversación para dárosla a vosotros, está colgada de ti. Irremediablemente. Y no hay nada más sexy que una conversación. Recordadlo.

8. Contacto físico. 

Te quita sutilmente del pelo una pelusa de un chopo.
Te pide que choques con ella.
Se arrima a ti cuando pasáis por una puerta.
Le sirves de apoyo para atarse una zapatilla.
Etc…
Y si además sonríe, es que le encanta y ni puede ni quiere evitarlo. 

9. Ha cambiado el plan con sus amigas por ti. 

No hay nada como pasar una tarde hablando sin parar con amigas. Arreglando el mundo a nuestra manera, y llamando hijos de fruta a todos los tíos que se cruzan en nuestro camino. Así que si no lo hay, y ha retrasado la cita con sus amigas, o directamente ya la ha cancelado (esto ya es táctica ninja), le gustas. Ni siquiera ha pensado si sus amigas lo van a entender, eso ya lo discutirán más tarde, quiere verte y pasar un rato contigo. Dure lo que dure. 

10. No evita tu mirada, y además, te mira. 

Miramos las cosas que nos gustan, y si te mira es porque le gusta lo que está viendo. Aunque lo haga de vez en cuando, y no siempre te sostenga la mirada. De hecho, si pasa eso, la tienes en el bote

11. “¿Comemos?”

A todas las tías del universo les crea mucha inseguridad comer delante de un chico, por miedo a que las llames ‘glotonas’. Si te pide ir a comer algo, grasiento, calórico o que creías imposible, le haces sentir segura. APROVÉCHALO. 

12. Y entonces… habla contigo. 

Sabes que está con sus amigas y te contesta a Whatsapp de manera adorable. Sabes que está rodeada de penes, y entonces te sonríe a ti. Sus redes sociales están plagadas de tíos babeando y ella solo quiere poner esa foto que tú hiciste… ¿Necesitas más INDICIOS de que le gustas? 

13. Carcajada limpia. 

Si 6 de cada 10 mujeres nos enamoramos de un hombre principalmente porque nos hace reír, con una carcajada, o unas cuantas, no necesitas más indicios. Y más si eres menos salado que una pechuga de pollo a la plancha. 

 

Así que, bajaos del pedestal y hacernos un Colacao, ídolos. Que luego vosotros sois los fáciles…JA.

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