¿Cómo de sano es medir el interés en Likes?

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¿Cómo de sano es medir el interés en Likes?

20
Mar,2017

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A Marta, y sobre todo a Carlota, que luego dice que nuuuunca escribo sobre ella (‘con lo target que soy, Saraaaaa’)

 

El lunes en Madrid fue fiesta. Y eso no cambia nada, nada que no sea que Béjar se llena de madrileños. Y algunos de esos madrileños son mi familia. Tíos, primos cercanos y lejanos. Por consiguiente mi casa se ha llenado de forasteros. Como me gusta decir esa palabra. 

El domingo por la noche, al calor del hogar y huyendo de la resaca, los primos, que ya ninguno tiene menos de 20 (ojú!) nos juntamos a hacer algo que nos recuerda a infancia: jugar al Uno. Y eso hicimos, aunque había algo entre partida y partida que no me recordaba para nada a mis 10 años: los móviles. Sonando a cada rato, y cuando no, consultando de igual manera. Y en uno de esos impases del juego (como diría el abuelo) un suspiro y un “capullo” resonó por la casa de mis padres. Los 9 levantamos la mirada de nuestros teléfonos y la pupila se nos clavó en Carlota. A Marta y a mí particularmente, que tenemos el culo pelado de esa clase de gemidos y ya sabemos por donde vienen los tiros… Y allí me encontré a Carlo, con sus insultantes 21 años, su iPhone 7 y su corazón en la mano. 

“No ha dado like a mi foto. Y lleva así desde hace semanas. Ni siquiera se ha molestado en echar un vistazo a mis Stories, de los que hago chocomil tomas y elijo la mejor, solo para que le guste a él.”

Otra que va a morder el polvo. Pienso. Y digo pienso porque en realidad no sé que responder.

¿Es verdad que mostramos el interés hacia una persona por el número y la calidad de likes que damos? 

Iba a decir que yo me encuentro al margen de la ley en ese tema. Que me gusta lo que me gusta, y que entiendo que a los demás también. Que no vivo esclavizada por sentirme realizada con la acogida de los posts mis redes sociales. Y en el fondo no, pero mentiría si no reconociera que, hay alguna persona a la que le doy like a todo y hace apenas un par de semanas recuerdo haber dicho a alguien algo así como que “¿Ves? Ya no le gustan mis cosas.” 

Y voy camino de mis veintitodos, ¿qué voy a intentar razonar con una chica que acaba de empezar sus 20 y que está en todo su derecho de pensar que puede comerse el mundo y a quién quiera que viva en él?

Carlo mantiene que, aunque no es algo que se cumpla en el 100% de lo casos, una abundante cantidad de likes supone un acercamiento, o al menos es una clase preparatoria para que, en el caso de intercambio de números de teléfono o encuentros ocasionales, el coqueteo y pavoneo siempre esté presente y sea algo consensuado por los dos. Y que el descenso de megustas supone, si no ha habido un problema de por medio, una clara pérdida de interés por alguna (o las dos partes). 

Y en eso estaba ella, completamente interesada, con su número de teléfono e incluso alguna que otra copa (y algún que otro beso) compartido. Entonces, ¿cuál es el siguiente paso a seguir? 

Porque está claro que si la falta de interés es mutua: hastaluegomaricarmen. Pero, ¿si CREEMOS, repito CREEMOS, que solo una parte ha perdido el interés, qué hacemos? No sé en el resto de los supuestos, pero me parece importante en este caso recalcar el CREEMOS. Porque Carlo cree que él ya no está interesado porque todo no fluye como antes, aunque reconoce que cuando está con él en un grupo, parece que se puede cruzar algun que otro tonteo…

En este punto Marta creía que ella tenía que medir la situación y actuar. No pedirle quedar directamente pero, una vez que coincidieran, hacer por hablar con él y explicarle que no sabe que esperar de él, y prefiere no quedar como una tonta. Yo en ese punto, acababa de pedir un copazo y que me hiciera un croquis, porque entre tanta suposición yo me estaba haciendo un lío. Mi yo práctico, que ocupa el 95% de mi persona, piensa que todo es mucho es más fácil que todo eso. Basta con no consultar cada minuto el número de reacciones a nuestra vida de mentira de Facebook. Y en cuanto al chico… pues a morder el polvo. Alguna lágrima, muchas notas de voz de 5 minutos a tus amigas y un “no pasa nada, mamá”. Pero estamos en la edad de quedarnos con la culpa, no con las ganas. Si quieres ir a ese festi con él, juégatela: invítale. Si quieres que sea a ti a quien mira cuando estáis en grupo, juégatela: mírale. Si te gusta, juégatela: díselo. Si te apetece verle a las 23h de un día de mierda, juégatela: llámale. Si sube una foto y te gusta, dale a like. Si no te gusta, juégatela: también. Si crees que está interesado en otra pero él te interesa a ti, juégatela: JUÉGATELA. El no ya lo tienes. Y con las ganas no nos vamos a quedar… Pero marca un límite. Tú decides donde pintas la línea roja. Una vez marcada en el suelo, no la traspases. Y entonces… 

QUE SE LA JUEGUE ÉL. 

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