A veces para que te deje de gustar alguien solo tienes que dejarle hablar.

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A veces para que te deje de gustar alguien solo tienes que dejarle hablar.

19
Dic,2016

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Como me gustaría en este momento que te vieras desde fuera. Que fueras, por una vez, mis ojos. Que te tuvieras enfrente y te vieras como te veo yo. Como de GRANDE te veo yo. Como en realidad eres y no como crees que eres. Como si cuando te miraras no vieras lo que crees que no funciona en ti. Ni desastre, ni dispersa, ni a la deriva. Ni gorda, ni flaca, ni fea, ni guapa. Mírate, mírame y mírate con mis ojos. Eres exquisita. Eres una persona increíble. Eres alegre, preciosa, fuerte, inteligente, bonita, cariñosa, agradable, una gran trabajadora y mejor amiga. Eres, simplemente capaz de enamorar con dos frases. Como me gustaría que te miraras y que te dieras cuenta, que lanzaras ese mensaje para todo el universo.

Así, tal cual, me flipas. Y se me abre la carne cuando te sometes a cualquier autocrítica. A una crítica feroz. Y no puedo decir que no te entienda, sé que hay cosas que no van como te gustaría, pero por nada del mundo deberías permitirte pensar que es porque hay algo que te falta. Suerte, paciencia, perseverancia, o tal vez no es el momento adecuado para que ocurra. Escucha: eres flipante, así, tal como eres.

Hace apenas dos horas he escuchado de tu boca que estás gorda, que eres fea y que ‘no eres su tipo de mujer’. Pues escucha: yo veo un bellezón, y también que estoy super en contra de que centres tu discurso en que no vales, porque tienes demasiado que ofrecer. En que tu trabajo no te hace bien, cuando lo das todo. Y más. Me encantaría que cualquier día, en cualquier lugar, te pudieras ver desde fuera y vieras la reacción que provocas en los demás. Yo no me canso de escuchar a la gente decir que le encantas.
 
Sé que hoy estás dolida, pero esto pasará y tú sola te darás cuenta que no ha servido de nada infravalorarte de esa manera. Si es verdad que cada acción tiene una reacción, entonces todo en este vida tiene un porqué, y el victimismo no nos conduce a nada. Creéte la mejor versión de ti, porque es la que un día llegarás a ser.

He insistido mucho en todo esto, y por mucho más que insista, no van a valer de nada mis palabras. Te aseguro que esto no son cumplidos vacíos. Y el amor alguna vez se dará cuenta. Y llamará a tu puerta, pero bien.

 

Si quieres comprobarlo llámame, te presto mis ojos. 

 

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